viernes, 24 de mayo de 2019

Dieta para diabéticos: mitos y cuidados principales


En vista de las características de la enfermedad, los diabéticos deben tener diferentes cuidados con la alimentación. A continuación, conozca algunos consejos adecuados para la dieta para diabéticos.
La dieta para diabéticos inspira atención. Por lo tanto, preparamos algunas sugerencias y resolvemos algunos mitos que forman parte de esta dieta.

Dieta para diabéticos: recomendaciones

Según las Farmacias del Ahorro, en el momento de preparar la comida, debemos imaginar nuestro plato dividido en dos partes iguales. Por lo tanto, el 50% debe rellenarse con verduras y/o vegetales. El otro 50% debe dividirse en dos partes iguales. El 25% debe completarse con proteínas y el 25% restante con hidratos de carbono, preferiblemente cereales completos.

Cuidados dietéticos

Además de todos los controles y normas que deben seguir los diabéticos (control de la glucemia, control de peso, Ejercicio físico y medicación), hay otro factor muy importante para este grupo: el cuidado de la alimentación.

En la actualidad, la dieta para diabéticos ya no es tan restrictiva y se han roto varios mitos.
Sin embargo, hay que evitar algunos abusos, ya que sólo así se pueden controlar algunos riesgos inherentes a la enfermedad, como el colesterol y la presión arterial.

De hecho, estos aspectos son fácilmente controlables a través de una alimentación equilibrada. Y, una vez controlados, permiten mejorar la calidad de vida del paciente.

Una forma de evitar los riesgos es evitar la ingestión de grasas, sal y azúcar, potenciando la ingestión de fibras.

Azúcar

Varios estudios demuestran una relación directa entre el elevado consumo de azúcar y la obesidad, las enfermedades crónicas y la diabetes.

Una forma de evitar el azúcar en los hidratos de carbono es optar por una alimentación a base de alimentos completos, como el arroz y la pasta integrales.

Una de las principales razones por las que los alimentos completos están indicados para la dieta de los diabéticos es que tienen una liberación lenta del azúcar. De este modo se fomenta el suministro constante de azúcar en sangre.

Otra recomendación para las personas diabéticas es que coman entre 5 y 6 veces al día cada 2 ó 3 horas. Es la única forma de evitar grandes variaciones de azúcar en sangre que se pueden caracterización de hiper o hipoglucemias.

Sal

En el caso de la sal, este elemento también inspira una mayor atención. Su ingesta excesiva aumenta el riesgo de hipertensión, lo que puede dar lugar a más complicaciones en la enfermedad.

De este modo, los alimentos ricos en sal deben evitarse siempre, como los embutidos, las conservas y los aperitivos.

Grasa

Las grasas, los fritos y sus salsas deben evitarse en la dieta para diabéticos. El consumo de demasiada grasa puede provocar cambios en los niveles de glucosa e incluso prolongarse varias horas después de la comida. Esto se debe a que conduce a un efecto digestivo más lento.

Sin embargo, cuando se consumen fritos, debe elegir confeccionarlos en aceite de oliva o en aceite de cacahuete.

De hecho, el azúcar, la sal y la grasa se encuentran a menudo camuflados en los alimentos. Pero en una dieta para diabéticos estos tres factores son de suma importancia y deben controlarse más.

Mitos dietéticos

Una dieta adecuada para diabéticos se resume en el hecho de que es bastante similar a la de una persona que no tiene diabetes. Es decir, ambas dietas deben guiarse por los mismos parámetros: equilibrada, variada y completa.

Sin embargo, la dieta para diabéticos sigue estando sujeta a varias ideas erróneas. Uno de los principales mitos de la dieta para diabéticos es la prohibición de la fruta.

Sin embargo, este fundamento no tiene mucho sentido, ya que también para los diabéticos la cantidad recomendada de fruta es de 3 a 4 piezas al día. Sin embargo, hay frutas a las que los diabéticos deben prestar atención en su consumo, ya que algunas tienen un alto contenido de azúcar.

Por otra parte, los zumos, aunque a base de fruta, deben ser una bebida que hay que evitar. Esto se debe a que para hacer, por ejemplo, un zumo de naranja, se necesita más de una naranja.

Así que estamos comiendo más azúcar de lo necesario. Por lo tanto, siempre que sea posible, es preferible optar por la que encontramos en la fruta.

Fuente original: FarmaciasdelAhorro