miércoles, 29 de mayo de 2019

Hábitos y alimentos que dificultan la digestión


A menudo es difícil adecuar buenos hábitos alimenticios en una rutina llena de compromisos. Uno de ellos es dejar de respetar los horarios de las comidas y cambiarlas por bocadillos rápidos. También tenemos la costumbre de hacer ayunos prolongados o comer muy rápido, a veces de pie.

La gente también se ha acostumbrado a la ingestión de bebidas gaseosas en grandes cantidades durante las comidas, ya que esto facilita la ingestión de los alimentos sin masticar. Se enfrentan a restaurantes que estratégicamente exhiben gradas llenas de frituras irresistibles o eligen comida rápida. Porciones cada vez mayores de los alimentos industrializados y varias tazas de café a diario. Peor aún, además de todo eso, cuando llegas a casa tarde por la noche y con hambre, mucha gente termina ingiriendo una gran cantidad de comida y va directo a la cama.

Para tener una buena digestión es necesario:


  1. Evitar ayunos prolongados, comer en intervalos de hasta 4 horas;
  2. Evitar las comidas voluminosas;
  3. Masticar bien los alimentos y practicar comer más despacio. Una pista es descansar los cubiertos en la mesa entre un bocado y otro;
  4. Evitar ingerir líquidos juntos con las comidas, principalmente los gasificados. Es preferible ingerir líquidos hasta una hora antes de la comida o dos horas después;
  5. No acostarse después de las comidas, principalmente líquidas. Dar un tiempo de dos horas;
  6. Evitar ropa y cinturones abrochados;
  7. Buscar siempre alcanzar el peso ideal;
  8. No abusar del café. Tratar de consumir como máximo cuatro tazas al día;
  9. Evitar frituras y comidas grasientas;
  10. Vigilar sus intolerancias e intentar respetarlas.

Además de los hábitos equivocados, la ingestión de algunos alimentos también dificulta la digestión. Eso ocurre con la sandía, el melón, el pepino y el pimentón. En esos casos, la única salida es evitar el consumo de alimentos para los que no tenemos tolerancia, porque eso no define ninguna enfermedad, sino una intolerancia digestiva individual.

Es el caso de la leche de vaca. Esto ocurre con algunas personas con una deficiencia progresiva de lactasa a lo largo de su vida, la enzima responsable de la digestión del azúcar de la leche, la lactosa. Se cree que el 50% de los adultos son intolerantes a la lactosa, y esta cifra puede llegar al 100% entre los orientales.

Para conseguir las recomendaciones de calcio en las dietas, podemos utilizar leche sin lactosa, leche fermentada e incluso yogur, ya que se toleran mejor debido a su menor contenido de lactosa en relación con la leche.